
Cinco datos oficiales sobre comercio exterior que deberían generar vergüenza a todos los argentinos
Acaba de salir el informe oficial del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) que resume la actividad de comercio exterior de la Argentina en 2022 y, detrás de las numerosas cifras y gráficos, existen cinco datos preocupantes.
Uno. Argentina registró en 2022 un superávit comercial de 3053 millones de dólares. Sin embargo, con China, una de las principales naciones del mundo importadoras de alimentos, registró un déficit comercial descomunal de 9494 millones de dólares. El año pasado Uruguay registró un superávit con China de 1323 millones de dólares y está gestionando un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Beijing para ganar competitividad e intentar incrementar esa cifra en los próximos años. En la Argentina, en cambio, el tema no forma parte de la agenda pública.
Dos. El superávit comercial no se logró gracias a un incremento de las exportaciones, sino a través de un feroz cepo cambiario aplicado contra las importaciones, que se derrumbaron para generar todo tipo de complicaciones a múltiples sectores económicos que dependen de insumos traídos del exterior para poder trabajar normalmente.
Uno. Argentina registró en 2022 un superávit comercial de 3053 millones de dólares. Sin embargo, con China, una de las principales naciones del mundo importadoras de alimentos, registró un déficit comercial descomunal de 9494 millones de dólares. El año pasado Uruguay registró un superávit con China de 1323 millones de dólares y está gestionando un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Beijing para ganar competitividad e intentar incrementar esa cifra en los próximos años. En la Argentina, en cambio, el tema no forma parte de la agenda pública.
Dos. El superávit comercial no se logró gracias a un incremento de las exportaciones, sino a través de un feroz cepo cambiario aplicado contra las importaciones, que se derrumbaron para generar todo tipo de complicaciones a múltiples sectores económicos que dependen de insumos traídos del exterior para poder trabajar normalmente.

Tres. Las cantidades exportadas de productos agroindustriales cayeron en 2022 respecto de 2021 debido a la creciente pérdida de competitividad que registra el sector, que es –vale recordar– el principal proveedor de divisas de la economía argentina. Ese fenómeno quedó disimulado gracias a un incremento de los precios internacionales, un factor sobre el cual el país no tiene ningún control.

Cuatro. Las exportaciones netas del complejo sojero argentino –incluyendo al biodiésel– fueron el año pasado de 20.671 millones de dólares, una cifra 5,6% superior a la registrada en 2021. ¿Buena noticia? No, porque se trata de una cifra que es una “sombra” de lo que podría ser en condiciones normales. Brasil, para tener una referencia, en 2022 generó divisas por 60.945 millones de dólares solamente con exportaciones de productos del complejo sojero.

Cinco. El principal producto de importación en 2022 fue el gasoil con compras por 4626 millones de dólares versus 2047 millones en 2021. Se trata de un combustible que podría ser reemplazado en un 100% con biodiésel a base de aceite.
Importaciones de Brasil: cómo será el mecanismo para traer insumos y no pedir dólares al SIRA

Brasil ampliará el plazo de pago y se facilitará el comercio exterior con la Argentina. Cuál es el beneficio.
Sergio Massa destacó que Argentina y Brasil avanzan en la integración energética bilateral y regional
Las autoridades económicas de Argentina y Brasil avanzaron ayer en un mecanismo de financiamiento del comercio exterior bilateral, que permitirá a las empresas argentinas acceder a los productos brasileros con mayor celeridad que si tuvieran que pedir los dólares mediante el Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA).
En 2022, la Argentina tuvo un déficit comercial con Brasil por u$s 2254 millones, por importaciones que sumaron u$s 15.358 millones (29,3% más que en 2021) y exportaciones que llegaron a los u$s 13.104 millones (un salto de 9,7%). El financiamiento comercial servirá para disipar riesgos de frenos en la actividad económica por escasez de insumos.
Moneda común: ejes del plan de Alberto Fernández y Lula da Silva
Cuándo sube la luz y cuánto es el impacto en la inflación
Según dijo en conferencia de prensa el ministro de Economía, Sergio Massa, "en el caso de Brasil, van a poder aumentar el volumen de exportaciones a la Argentina y simplificarlas, mientras que las empresas locales podrán incrementar el ritmo de abastecimiento en las cadenas de valor, además de que para el país se va a disminuir el peso que el comercio bilateral con Brasil tiene en nuestras reservas del Banco Central (BCRA)".
IMPORTACIONES SIN DÓLARES
El funcionario explicó que el Banco do Brasil asumirá un compromiso con las empresas brasileras y el Banco Nación, con las argentinas. "Al aumentar la línea de crédito del Banco do Brasil a 366 días, la obligación de pago de las divisas se corre un año y un día, y ese es el impacto positivo que habrá en las reservas del BCRA porque la operación de pago es automática por parte del Banco Nación y el financiamiento en reales lo realiza el Banco do Brasil a las compañías brasileras".
De esta forma, las firmas argentinas que comercian con Brasil no tendrán la dificultad del régimen de financiamiento que exige el SIRA. "Es un win-win, para las empresas brasileras y argentinas, para el Banco do Brasil y para el Banco Nación, y además adicionalmente para el Banco Central, que alivia el pago en el corto plazo de esas importaciones de Brasil", celebró Massa en la Casa Rosada.
En la primera semana de febrero viajará una comitiva argentina a Brasil para cerrar los detalles de los mecanismos de funcionamiento con los regímenes de garantía.
Los funcionarios del Palacio de Hacienda también irán con el objetivo de avanzar en el estudio de mecanismos de comercio exterior con una "moneda común y no única", que pueda utilizarse en todo el Mercosur. Unos días después habrá una reunión entre las autoridades de los bancos centrales.
Por otro lado Massa, en compañía de su par brasilero Fernando Haddad, detalló que el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (BNDES) financiaría unos u$s 820 millones a Usiminas, una empresa del grupo Techint, para que fabrique la chapa de los caños del segundo tramo del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK) de Vaca Muerta.
REACCIÓN EMPRESARIA
Previo a este encuentro, la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Confederación Nacional de la Industria (CNI) de Brasil pidieron a los presidentes Alberto Fernández y Lula da Silva "mejorar la competitividad e integración" entre los dos países y reclamaron "estabilidad macroeconómica".
Los industriales elogiaron la posibilidad de que entre en vigencia un esquema nuevo de monedas como una "herramienta a corto plazo", aunque al mismo tiempo reclamaron eliminar "barreras comerciales" y ampliar el comercio del Mercosur hacia otros bloques.
La UIA y la CNI criticaron "todo accionar que atente contra el normal desempeño del Estado de Derecho, respetando la división de los poderes y la plena vigencia de los derechos y garantías constitucionales en nuestros países".
de soja elaborado en un 100% con componentes nacionales. ¿Por qué no se prioriza el producto nacional? Porque colisiona contra los intereses de la compañía estatal YPF.
Las autoridades económicas de Argentina y Brasil avanzaron ayer en un mecanismo de financiamiento del comercio exterior bilateral, que permitirá a las empresas argentinas acceder a los productos brasileros con mayor celeridad que si tuvieran que pedir los dólares mediante el Sistema de Importaciones de la República Argentina (SIRA).
En 2022, la Argentina tuvo un déficit comercial con Brasil por u$s 2254 millones, por importaciones que sumaron u$s 15.358 millones (29,3% más que en 2021) y exportaciones que llegaron a los u$s 13.104 millones (un salto de 9,7%). El financiamiento comercial servirá para disipar riesgos de frenos en la actividad económica por escasez de insumos.
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Cuándo sube la luz y cuánto es el impacto en la inflación
Según dijo en conferencia de prensa el ministro de Economía, Sergio Massa, "en el caso de Brasil, van a poder aumentar el volumen de exportaciones a la Argentina y simplificarlas, mientras que las empresas locales podrán incrementar el ritmo de abastecimiento en las cadenas de valor, además de que para el país se va a disminuir el peso que el comercio bilateral con Brasil tiene en nuestras reservas del Banco Central (BCRA)".
IMPORTACIONES SIN DÓLARES
El funcionario explicó que el Banco do Brasil asumirá un compromiso con las empresas brasileras y el Banco Nación, con las argentinas. "Al aumentar la línea de crédito del Banco do Brasil a 366 días, la obligación de pago de las divisas se corre un año y un día, y ese es el impacto positivo que habrá en las reservas del BCRA porque la operación de pago es automática por parte del Banco Nación y el financiamiento en reales lo realiza el Banco do Brasil a las compañías brasileras".
De esta forma, las firmas argentinas que comercian con Brasil no tendrán la dificultad del régimen de financiamiento que exige el SIRA. "Es un win-win, para las empresas brasileras y argentinas, para el Banco do Brasil y para el Banco Nación, y además adicionalmente para el Banco Central, que alivia el pago en el corto plazo de esas importaciones de Brasil", celebró Massa en la Casa Rosada.
En la primera semana de febrero viajará una comitiva argentina a Brasil para cerrar los detalles de los mecanismos de funcionamiento con los regímenes de garantía.
Los funcionarios del Palacio de Hacienda también irán con el objetivo de avanzar en el estudio de mecanismos de comercio exterior con una "moneda común y no única", que pueda utilizarse en todo el Mercosur. Unos días después habrá una reunión entre las autoridades de los bancos centrales.
Por otro lado Massa, en compañía de su par brasilero Fernando Haddad, detalló que el Banco Nacional de Desarrollo de Brasil (BNDES) financiaría unos u$s 820 millones a Usiminas, una empresa del grupo Techint, para que fabrique la chapa de los caños del segundo tramo del Gasoducto Presidente Néstor Kirchner (GPNK) de Vaca Muerta.
REACCIÓN EMPRESARIA
Previo a este encuentro, la Unión Industrial Argentina (UIA) y la Confederación Nacional de la Industria (CNI) de Brasil pidieron a los presidentes Alberto Fernández y Lula da Silva "mejorar la competitividad e integración" entre los dos países y reclamaron "estabilidad macroeconómica".
Los industriales elogiaron la posibilidad de que entre en vigencia un esquema nuevo de monedas como una "herramienta a corto plazo", aunque al mismo tiempo reclamaron eliminar "barreras comerciales" y ampliar el comercio del Mercosur hacia otros bloques.
La UIA y la CNI criticaron "todo accionar que atente contra el normal desempeño del Estado de Derecho, respetando la división de los poderes y la plena vigencia de los derechos y garantías constitucionales en nuestros países".
de soja elaborado en un 100% con componentes nacionales. ¿Por qué no se prioriza el producto nacional? Porque colisiona contra los intereses de la compañía estatal YPF.
Sergio Massa destacó que Argentina y Brasil avanzan en la integración energética bilateral y regional

El ministro de Economía se reunió con el de Hacienda de Brasil, Fernando Haddad, y la energía fue uno de los temas centrales.
El ministro de Economía, Sergio Massa, destacó hoy la decisión de los Gobiernos de la Argentina y el Brasil de avanzar juntos en un proceso creciente de integración energética, que considere los recursos de gas natural, hidroelectricidad, biocombustibles y renovables con el objetivo de potenciar el crecimiento industrial y el abastecimiento de proyectos que beneficien a ambos países.
Massa participó de la apertura del encuentro empresarial que encabezaron los presidentes Alberto Fernández y Luiz Inácio Lula da Silva en la Casa Rosada.
"Entendemos que infraestructuras regionales para el desarrollo apalancadas por el BID, la CAF, como es el caso de la obra del Gasoducto, pero también apalancadas por acuerdos bilaterales, tienen la centralidad de permitirnos procesos o proyectos que tengan ganancia para ambos países", sostuvo el ministro de Economía.
El titular del Palacio de Hacienda también tuvo un encuentro con el ministro de Hacienda de Brasil, Fernando Haddad, en el cual el tema energético fue uno de los ejes de la agenda común bilateral, tal como se reflejó en la Declaración Conjunta de los mandatarios.
Durante la jornada, ambos Gobiernos decidieron la conformación de un Grupo de Trabajo para profundizar las discusiones sobre la integración energética bilateral, incluyendo el mercado de gas natural y las posibilidades de desarrollo conjunto del sector.
En este sentido, el ministro de Economía afirmó que el objetivo es que Vaca Muerta llegue a Brasil para que los brasileños puedan acceder al volumen de gas que necesitan para el proceso de desarrollo industrial, y para que "los argentinos podamos tener la oportunidad de poder exportar parte de lo que es nuestro recurso, que hoy se encuentra inexplotado o subexplotado por falta de infraestructura".
Además, Massa ratificó que en los próximos 90 días se licitará el segundo tramo del gasoducto Néstor Kirchner 1 para garantizar el abastecimiento y a la vez, se avanzará con la obra Salliqueló-San Jerónimo, para explorar desarrollo de infraestructuras y abastecer a Río Grande do Sul.
Por otra parte, destacó que se trabaja en la obra de reversa del Gasoducto Norte, que permitirá aprovechar la infraestructura existente del abastecimiento de Bolivia a Brasil, vía a Bolivia a Mato Grosso do Sul.
"Contamos con la decisión del Gobierno de Brasil de buscar a través del Bndes financiamiento y mecanismos de financiamiento para aquellos insumos de empresas brasileñas que son parte de la obra del gasoducto. Tal vez el símbolo de eso es la posibilidad de acceder a la totalidad del financiamiento de los caños del segundo tramo del gasoducto", concluyó el ministro.
En materia de transición energética, ambos presidentes "instruyeron a sus equipos técnicos el estudio de proyectos para potenciar encadenamientos y complejos productivos binacionales y regionales a partir del financiamiento, la confluencia en estándares comunes y las herramientas comerciales, con particular énfasis en los sectores de los biocombustibles, el hidrógeno, la hidroelectricidad y las energías eólica y solar, así como en las cadenas de litio", señala el acuerdo oficial.
Entre los principales proyectos, se menciona el interés en desarrollar los potenciales hidroeléctricos binacionales, y se acordó reactivar el Comité Técnico Mixto (CTM), con el objetivo de retomar los estudios técnicos relativos a los emprendimientos binacionales, en el marco del Tratado para el Aprovechamiento de los Recursos Hídricos Compartidos de los Tramos Limítrofes del Río Uruguay y de su afluente el Río Pepirí-Guazú", agrega.
También se acordó impulsar un mercado sudamericano de energía para aumentar el intercambio de gas natural, de gas licuado de petróleo (GLP) y de energía eléctrica, en el marco del Memorándum de Intercambio de Energía suscripto el 16 de noviembre de 2022, contribuyendo así a reforzar la seguridad energética.
Por lo que, en este contexto, coincidieron en fortalecer el Subgrupo de Trabajo de Energía del Mercosur (SGT-9 ) con el fin de promover sinergias con el Sistema de Integración Energética del SUR (Siesur) e impulsar otras iniciativas relativas a la integración gasífera y de nuevas tecnologías, "que podrían apoyar al SGT-9 con elementos relativos al diseño de políticas de intercambio de energía en el corto y largo plazo, incluyendo aspectos tributarios y mecanismos de apoyo en condiciones críticas de operación", detalla el comunicado oficial.
Massa participó de la apertura del encuentro empresarial que encabezaron los presidentes Alberto Fernández y Luiz Inácio Lula da Silva en la Casa Rosada.
"Entendemos que infraestructuras regionales para el desarrollo apalancadas por el BID, la CAF, como es el caso de la obra del Gasoducto, pero también apalancadas por acuerdos bilaterales, tienen la centralidad de permitirnos procesos o proyectos que tengan ganancia para ambos países", sostuvo el ministro de Economía.
El titular del Palacio de Hacienda también tuvo un encuentro con el ministro de Hacienda de Brasil, Fernando Haddad, en el cual el tema energético fue uno de los ejes de la agenda común bilateral, tal como se reflejó en la Declaración Conjunta de los mandatarios.
Durante la jornada, ambos Gobiernos decidieron la conformación de un Grupo de Trabajo para profundizar las discusiones sobre la integración energética bilateral, incluyendo el mercado de gas natural y las posibilidades de desarrollo conjunto del sector.
En este sentido, el ministro de Economía afirmó que el objetivo es que Vaca Muerta llegue a Brasil para que los brasileños puedan acceder al volumen de gas que necesitan para el proceso de desarrollo industrial, y para que "los argentinos podamos tener la oportunidad de poder exportar parte de lo que es nuestro recurso, que hoy se encuentra inexplotado o subexplotado por falta de infraestructura".
Además, Massa ratificó que en los próximos 90 días se licitará el segundo tramo del gasoducto Néstor Kirchner 1 para garantizar el abastecimiento y a la vez, se avanzará con la obra Salliqueló-San Jerónimo, para explorar desarrollo de infraestructuras y abastecer a Río Grande do Sul.
Por otra parte, destacó que se trabaja en la obra de reversa del Gasoducto Norte, que permitirá aprovechar la infraestructura existente del abastecimiento de Bolivia a Brasil, vía a Bolivia a Mato Grosso do Sul.
"Contamos con la decisión del Gobierno de Brasil de buscar a través del Bndes financiamiento y mecanismos de financiamiento para aquellos insumos de empresas brasileñas que son parte de la obra del gasoducto. Tal vez el símbolo de eso es la posibilidad de acceder a la totalidad del financiamiento de los caños del segundo tramo del gasoducto", concluyó el ministro.
En materia de transición energética, ambos presidentes "instruyeron a sus equipos técnicos el estudio de proyectos para potenciar encadenamientos y complejos productivos binacionales y regionales a partir del financiamiento, la confluencia en estándares comunes y las herramientas comerciales, con particular énfasis en los sectores de los biocombustibles, el hidrógeno, la hidroelectricidad y las energías eólica y solar, así como en las cadenas de litio", señala el acuerdo oficial.
Entre los principales proyectos, se menciona el interés en desarrollar los potenciales hidroeléctricos binacionales, y se acordó reactivar el Comité Técnico Mixto (CTM), con el objetivo de retomar los estudios técnicos relativos a los emprendimientos binacionales, en el marco del Tratado para el Aprovechamiento de los Recursos Hídricos Compartidos de los Tramos Limítrofes del Río Uruguay y de su afluente el Río Pepirí-Guazú", agrega.
También se acordó impulsar un mercado sudamericano de energía para aumentar el intercambio de gas natural, de gas licuado de petróleo (GLP) y de energía eléctrica, en el marco del Memorándum de Intercambio de Energía suscripto el 16 de noviembre de 2022, contribuyendo así a reforzar la seguridad energética.
Por lo que, en este contexto, coincidieron en fortalecer el Subgrupo de Trabajo de Energía del Mercosur (SGT-9 ) con el fin de promover sinergias con el Sistema de Integración Energética del SUR (Siesur) e impulsar otras iniciativas relativas a la integración gasífera y de nuevas tecnologías, "que podrían apoyar al SGT-9 con elementos relativos al diseño de políticas de intercambio de energía en el corto y largo plazo, incluyendo aspectos tributarios y mecanismos de apoyo en condiciones críticas de operación", detalla el comunicado oficial.
Gaucho: la historia de la moneda común argentino-brasileña que murió antes de nacer en los 80

En julio de 1987, cuando los planes de estabilización de la Argentina y Brasil ya mostraban grietas pero la relación política entre ambos países había mejorado, Alfonsín y Sarney intentaron coordinar, sin éxito, una baja de la inflación. Diferencias y semejanzas con el proceso actual
En julio de 1987, cuando los planes de estabilización de la Argentina y Brasil ya mostraban grietas pero la relación política entre ambos países había mejorado, los presidentes Raúl Alfonsín y José Sarney se plantearon crear una moneda común, el Gaucho.
El equipo económico de la Argentina había lanzado el Plan Austral en 1985, que logró un éxito inicial rápido para reducir la inflación y contener la suba del déficit de las cuentas fiscales, al punto tal que recibió el elogio del subsecretario del Tesoro de EEUU, David Mulford, y de destacadas personalidades internacionales, como el premio Nobel Franco Modigliani, que lo calificó como “un milagro”. Además, contribuyó para que el radicalismo ganara las elecciones parlamentarias de ese año.
Mario Rapoport recordó en su libro sobre Historia Económica Argentina que “el plan tuvo un efecto favorable inmediato, que incluyó el aumento de las exportaciones, un aumento de las liquidaciones de divisas, lo que permitió incrementar las divisas del Banco Central, la suba de la recaudación tributaria y la disminución del déficit fiscal y de la emisión monetaria para bajar la inflación al 2% mensual”. El déficit del sector público pasó del 10,5% en 1984 al 3,5% en 1985, pero saltó al 5,7% en 1987 y al 7,6% en 1989 por la falta de reformas estructurales a partir del poco convencimiento de la UCR de la necesidad de dejar atrás modelos económicos que ya no funcionaban, tal como lo señala con nitidez Juan Carlos Torre en su libro “Una temporada en el Quinto Piso”.
David Mulford, subsecretario del Tesoro de EEUU
En tanto, la inflación pasó del 672% en 1985 al 90% en 1986, 131% en 1987 y 343% en 1988, para caer en la hiper de casi 5000% en 1989. En Brasil, el 85 terminó con una suba de los precios del 226%, 147% en el 86, 228% en el 87, 629% en el 88 y 1430% en 1989.
En 1987, recordó Miguel Kiguel en su libro “Las crisis económicas argentinas”, “la estrategia que inicialmente se utilizó en el Plan Austral y que funcionó por unos meses, se fue repitiendo durante esos años, aunque con menor éxito y menores esfuerzos de controlar el déficit fiscal y la expansión monetaria. En marzo de 1987 hubo un miniplan para bajar la inflación, que había llegado al 8,2% mensual y dos meses más tarde cayó al 3,4 por ciento. Pero en agosto de 1988 era del 27% mensual y se lanzó el Plan Primavera”.
A su vez, la tasa de crecimiento del PBI, que había llegado al 7,1% en 1986, se desaceleró al 2,5% en 1987 y luego comenzó a declinar, según indicó Roberto Cortés Conde, al relatar en “La economía política de la Argentina” el camino hacia la hiperinflación de 1989.
Raúl Alfonsín y Juan Vital Sourrouille
Por su parte, Brasil había puesto en marcha el Plan Cruzado en 1986 con el mismo objetivo: cortar la alta inflación a partir de una estrategia similar al Austral, aunque sin solicitar nuevos fondos externos: cambio de moneda, control de salarios —luego de un aumento del 15%— y tipo de cambio fijo. De este modo, pudo lograr un roll over de los bancos acreedores de US$ 16.000 millones hasta marzo de 1987. Sin avanzar en cambios importantes en la política fiscal, el gigante sudamericano se encontró a los pocos meses en un nuevo callejón sin salida y sus reservas internacionales se derrumbaron de US$ 9.250 millones a fines de 1985 a US$ 4.000 millones —una suma similar a los vencimientos que el país debía enfrentar durante todo 1987— el día que Sarney declaró un default.
Sin dudarlo, el secretario de Hacienda argentino, Mario Brodersohn, le pidió una reunión urgente a su par Dilson Funaro en Brasilia. Apenas se encontró con su colega, le explicó que la Argentina no podía sumarse a la decisión brasileña, pero le pidió que extendieran la reunión con la intención de simular una exhibición de fuerza conjunta entre los principales socios comerciantes de América del Sur.
Sarney y Lula Reuters
Funaro aceptó el juego con agrado y hasta le ofreció un almuerzo a su invitado. En una reunión que se extendió por unas cuatro horas, no dejaron tema sin debatir, incluido el fútbol, que tanto apasionaba a ambos funcionarios.
Por la noche, Brodersohn continuó su viaje a Nueva York sin formular comentarios, a pesar de los nervios de los acreedores (FMI y los bancos) y de la gran atención periodística que se había generado en torno a la reunión. A la mañana siguiente, cuando se reunió con el comité de acreedores que presidía el banquero Bill Rhodes, el negociador recibió un cerrado aplauso tras anunciar la “firme” voluntad de la Argentina de pagar, una decisión que en realidad nunca había sido puesta en duda por parte del equipo económico.
Mario Brodersohn
Así, ambos países comenzaban a dejar atrás el recelo político que predominó durante los 70, durante sus respectivos gobiernos militares y por este motivo Alfonsín le propuso a Sarney firmar un tratado de integración que sería el precursor del Mercosur que se estableció en 1991 entre Carlos Menem y Fernando Cardoso.
En el crudo invierno patagónico del 87, en una reunión organizada en Viedma -la ciudad que Alfonsín soñaba como capital argentina en aquellos tiempos-, se discutió si era posible implementar el “Gaucho” como unidad de referencia monetaria y comercial entre ambas naciones sudamericanas.
Intentos fracasados
El diplomático Jorge Faurie, que dirigió aquel programa de integración bilateral y fue canciller del gobierno de Mauricio Macri, recordó en diálogo con Infobae que, aunque aquel proyecto monetario no se concretó, “fue una etapa positiva, porque la Argentina generaba credibilidad a partir del liderazgo de Alfonsín en materia de derechos humanos y eso es lo que más nos falta ahora: generar confianza y credibilidad, elementos imprescindibles en un mundo cada vez más interconectado”.
“Aquel proyecto ha resurgido desde entonces en los diferentes gobiernos, salvo con Menem y Cavallo que se aferraron al dólar, para tratar de combatir la inflación, pero nunca ha tenido éxito. En 1987, como ahora, el problema era la alta inflación, la poca coordinación entre ambas naciones y el déficit de las cuentas públicas”, explicó.
Jorge Faurie
En la actualidad, expresó Faurie, “con el desorden que tiene la economía argentina, para los brasileños sería una pesadilla, más allá de que Lula quiera mostrar coincidencias, pero Alberto Fernández dejó de hablar durante 3 años con Brasil por falta de coincidencias. Y fue un error trágico. Ahora acá habrá un cambio de gobierno, así que es difícil que esta iniciativa avance sin consultar a quienes pueden ganar en octubre”.
“Estos son procesos que superan ampliamente un solo gobierno y, a diferencia nuestra, los brasileños tienen lineamientos de largo alcance más allá de los gobiernos”, concluyó.
Dante Sica, uno de los primeros economistas argentinos que posó su mirada sobre Brasil en los 80, recordó en diálogo con Infobae que en “la década del 80 Argentina y Brasil eran economías cerradas y luego comenzaron con Alfonsín los protocolos sectoriales, que terminaron como base para el Mercosur, pero nunca pudimos tener coordinación de políticas macroeconómicas, que es el pilar de una moneda común”.
“En los últimos 20 años la integración económica se diluyó y el kirchnerismo puso el acento en lo político. Hoy, es imposible, porque el banco central de Brasil se opone porque nadie pone un bar con un alcohólico”, indicó el fundador de Abeceb y ex ministro de Producción y Trabajo. Luego del plan Real de 1994, Brasil en Brasil la inflación no volvió a descontrolarse pese a algunos picos y dejó de ser un problema estructural, a diferencia de su vecino; de hecho, en 2022 la Argentina terminó con una inflación del 94,8% y Brasil del 5,9 por ciento.
Elon Musk celebró la idea de que Argentina y Brasil tengan una moneda en común
El magnate, uno de los empresarios más importantes del mundo, se hizo eco de la noticia y consideró que “probablemente sea una buena idea”
Elon Musk es dueño de empresas como Tesla, SpaceX y Twitter. Es uno de los empresarios más importantes del mundo, Elon Musk, dueño de algunas de las principales multinacionales, celebró este domingo la posibilidad de que la Argentina y Brasil tengan una moneda en común, y consideró que “probablemente sea una buena idea”.
Así lo expresó el propio magnate al responder en Twitter, red social de la que es el mayor accionista, un hilo de mensajes de la cuenta Whole Mars Catalog, en la que se citó la nota del diario Financial Times que reveló el plan que tendrían las autoridades de ambos países latinoamericanos.
“Brasil y Argentina inician preparativos para una moneda común. También se invitará a otras naciones latinoamericanas a unirse al plan, que podría crear la segunda unión monetaria más grande del mundo (después de la UE)”, se explicó en la primera publicación.
Según reprodujo este blog, que suele hablar sobre la actualidad de Tesla, otra de las compañías de Musk, y diferentes temas de negocios, al comienzo esta moneda “correría en paralelo al real brasileño y al peso argentino”.
“Europa tardó 35 años en crear el euro. En Argentina, la inflación se acerca al 100% a medida que el Banco Central imprime dinero para financiar el gasto. Durante los primeros 3 años de gobierno del presidente (Alberto) Fernández, la cantidad de dinero en circulación pública se ha cuadriplicado”, señaló.
Por último, Whole Mars Catalog cerró su hilo de publicaciones con un textual de la nota del Financial Times en la que se menciona que la “Argentina ha estado en gran medida aislada de los mercados de deuda internacionales desde su incumplimiento de pago de 2020 y todavía debe más de $ 40 mil millones al FMI de un rescate de 2018″.
La opinión de Elon Musk sobre la posible moneda común entre Brasil y Argentina
“Probablemente sea una buena idea”, respondió Elon Musk, lo cual generó los comentarios de cientos de otros usuarios de esta red social que también dieron su opinión respecto de esta posibilidad.
El inicio del proceso de creación de una moneda común entre la Argentina y Brasil, tentativamente denominada “Sur”, será uno de los anuncios más importantes de la reunión que este lunes encabezarán el presidente argentino, Alberto Fernández, y su par de Brasil, Luiz Inácio “Lula” da Silva, que arribó el domingo a Buenos Aires y participará el martes 24 de la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
“Habrá una decisión de empezar a estudiar los parámetros necesarios para una moneda común, lo que incluye desde cuestiones fiscales hasta el tamaño de las economías y el rol de los bancos centrales”, le dijo el ministro de Economía argentino, Sergio Massa, al mencionado diario británico.
El funcionario precisó que “sería un estudio de los mecanismos de integración”, aunque aclaró que no quiere “crear falsas expectativas” aún, ya que este ”es el primer paso de un largo camino”.
El eventual “Sur” funcionaría inicialmente en paralelo con la existencia del peso argentino y del real brasileño, con el objeto de estimular el comercio regional y reducir el uso y la dependencia del dólar. Además, Massa señaló al medio británico que, aunque se trata de una iniciativa bilateral, será ofrecido a otras naciones de la región.
Al respecto, el FT agrega que una unión monetaria que cubriera toda América Latina representaría cerca del 5% del comercio global y que el “Sur” sería la segunda mayor moneda común, detrás del euro, que abarca 14% del PBI mundial. Otras áreas monetarias, aclara, son la zona del (ex)Franco, usada por algunos países africanos y actualmente ligada al euro y el dólar del este del Caribe. En ambos casos, se trata de zonas de mucho menor peso en la economía global.
En julio de 1987, cuando los planes de estabilización de la Argentina y Brasil ya mostraban grietas pero la relación política entre ambos países había mejorado, los presidentes Raúl Alfonsín y José Sarney se plantearon crear una moneda común, el Gaucho.
El equipo económico de la Argentina había lanzado el Plan Austral en 1985, que logró un éxito inicial rápido para reducir la inflación y contener la suba del déficit de las cuentas fiscales, al punto tal que recibió el elogio del subsecretario del Tesoro de EEUU, David Mulford, y de destacadas personalidades internacionales, como el premio Nobel Franco Modigliani, que lo calificó como “un milagro”. Además, contribuyó para que el radicalismo ganara las elecciones parlamentarias de ese año.
Mario Rapoport recordó en su libro sobre Historia Económica Argentina que “el plan tuvo un efecto favorable inmediato, que incluyó el aumento de las exportaciones, un aumento de las liquidaciones de divisas, lo que permitió incrementar las divisas del Banco Central, la suba de la recaudación tributaria y la disminución del déficit fiscal y de la emisión monetaria para bajar la inflación al 2% mensual”. El déficit del sector público pasó del 10,5% en 1984 al 3,5% en 1985, pero saltó al 5,7% en 1987 y al 7,6% en 1989 por la falta de reformas estructurales a partir del poco convencimiento de la UCR de la necesidad de dejar atrás modelos económicos que ya no funcionaban, tal como lo señala con nitidez Juan Carlos Torre en su libro “Una temporada en el Quinto Piso”.
David Mulford, subsecretario del Tesoro de EEUU
En tanto, la inflación pasó del 672% en 1985 al 90% en 1986, 131% en 1987 y 343% en 1988, para caer en la hiper de casi 5000% en 1989. En Brasil, el 85 terminó con una suba de los precios del 226%, 147% en el 86, 228% en el 87, 629% en el 88 y 1430% en 1989.
En 1987, recordó Miguel Kiguel en su libro “Las crisis económicas argentinas”, “la estrategia que inicialmente se utilizó en el Plan Austral y que funcionó por unos meses, se fue repitiendo durante esos años, aunque con menor éxito y menores esfuerzos de controlar el déficit fiscal y la expansión monetaria. En marzo de 1987 hubo un miniplan para bajar la inflación, que había llegado al 8,2% mensual y dos meses más tarde cayó al 3,4 por ciento. Pero en agosto de 1988 era del 27% mensual y se lanzó el Plan Primavera”.
A su vez, la tasa de crecimiento del PBI, que había llegado al 7,1% en 1986, se desaceleró al 2,5% en 1987 y luego comenzó a declinar, según indicó Roberto Cortés Conde, al relatar en “La economía política de la Argentina” el camino hacia la hiperinflación de 1989.
Raúl Alfonsín y Juan Vital Sourrouille
Por su parte, Brasil había puesto en marcha el Plan Cruzado en 1986 con el mismo objetivo: cortar la alta inflación a partir de una estrategia similar al Austral, aunque sin solicitar nuevos fondos externos: cambio de moneda, control de salarios —luego de un aumento del 15%— y tipo de cambio fijo. De este modo, pudo lograr un roll over de los bancos acreedores de US$ 16.000 millones hasta marzo de 1987. Sin avanzar en cambios importantes en la política fiscal, el gigante sudamericano se encontró a los pocos meses en un nuevo callejón sin salida y sus reservas internacionales se derrumbaron de US$ 9.250 millones a fines de 1985 a US$ 4.000 millones —una suma similar a los vencimientos que el país debía enfrentar durante todo 1987— el día que Sarney declaró un default.
Sin dudarlo, el secretario de Hacienda argentino, Mario Brodersohn, le pidió una reunión urgente a su par Dilson Funaro en Brasilia. Apenas se encontró con su colega, le explicó que la Argentina no podía sumarse a la decisión brasileña, pero le pidió que extendieran la reunión con la intención de simular una exhibición de fuerza conjunta entre los principales socios comerciantes de América del Sur.
Sarney y Lula Reuters
Funaro aceptó el juego con agrado y hasta le ofreció un almuerzo a su invitado. En una reunión que se extendió por unas cuatro horas, no dejaron tema sin debatir, incluido el fútbol, que tanto apasionaba a ambos funcionarios.
Por la noche, Brodersohn continuó su viaje a Nueva York sin formular comentarios, a pesar de los nervios de los acreedores (FMI y los bancos) y de la gran atención periodística que se había generado en torno a la reunión. A la mañana siguiente, cuando se reunió con el comité de acreedores que presidía el banquero Bill Rhodes, el negociador recibió un cerrado aplauso tras anunciar la “firme” voluntad de la Argentina de pagar, una decisión que en realidad nunca había sido puesta en duda por parte del equipo económico.
Mario Brodersohn
Así, ambos países comenzaban a dejar atrás el recelo político que predominó durante los 70, durante sus respectivos gobiernos militares y por este motivo Alfonsín le propuso a Sarney firmar un tratado de integración que sería el precursor del Mercosur que se estableció en 1991 entre Carlos Menem y Fernando Cardoso.
En el crudo invierno patagónico del 87, en una reunión organizada en Viedma -la ciudad que Alfonsín soñaba como capital argentina en aquellos tiempos-, se discutió si era posible implementar el “Gaucho” como unidad de referencia monetaria y comercial entre ambas naciones sudamericanas.
Intentos fracasados
El diplomático Jorge Faurie, que dirigió aquel programa de integración bilateral y fue canciller del gobierno de Mauricio Macri, recordó en diálogo con Infobae que, aunque aquel proyecto monetario no se concretó, “fue una etapa positiva, porque la Argentina generaba credibilidad a partir del liderazgo de Alfonsín en materia de derechos humanos y eso es lo que más nos falta ahora: generar confianza y credibilidad, elementos imprescindibles en un mundo cada vez más interconectado”.
“Aquel proyecto ha resurgido desde entonces en los diferentes gobiernos, salvo con Menem y Cavallo que se aferraron al dólar, para tratar de combatir la inflación, pero nunca ha tenido éxito. En 1987, como ahora, el problema era la alta inflación, la poca coordinación entre ambas naciones y el déficit de las cuentas públicas”, explicó.
Jorge Faurie
En la actualidad, expresó Faurie, “con el desorden que tiene la economía argentina, para los brasileños sería una pesadilla, más allá de que Lula quiera mostrar coincidencias, pero Alberto Fernández dejó de hablar durante 3 años con Brasil por falta de coincidencias. Y fue un error trágico. Ahora acá habrá un cambio de gobierno, así que es difícil que esta iniciativa avance sin consultar a quienes pueden ganar en octubre”.
“Estos son procesos que superan ampliamente un solo gobierno y, a diferencia nuestra, los brasileños tienen lineamientos de largo alcance más allá de los gobiernos”, concluyó.
Dante Sica, uno de los primeros economistas argentinos que posó su mirada sobre Brasil en los 80, recordó en diálogo con Infobae que en “la década del 80 Argentina y Brasil eran economías cerradas y luego comenzaron con Alfonsín los protocolos sectoriales, que terminaron como base para el Mercosur, pero nunca pudimos tener coordinación de políticas macroeconómicas, que es el pilar de una moneda común”.
“En los últimos 20 años la integración económica se diluyó y el kirchnerismo puso el acento en lo político. Hoy, es imposible, porque el banco central de Brasil se opone porque nadie pone un bar con un alcohólico”, indicó el fundador de Abeceb y ex ministro de Producción y Trabajo. Luego del plan Real de 1994, Brasil en Brasil la inflación no volvió a descontrolarse pese a algunos picos y dejó de ser un problema estructural, a diferencia de su vecino; de hecho, en 2022 la Argentina terminó con una inflación del 94,8% y Brasil del 5,9 por ciento.
Elon Musk celebró la idea de que Argentina y Brasil tengan una moneda en común
El magnate, uno de los empresarios más importantes del mundo, se hizo eco de la noticia y consideró que “probablemente sea una buena idea”
Elon Musk es dueño de empresas como Tesla, SpaceX y Twitter. Es uno de los empresarios más importantes del mundo, Elon Musk, dueño de algunas de las principales multinacionales, celebró este domingo la posibilidad de que la Argentina y Brasil tengan una moneda en común, y consideró que “probablemente sea una buena idea”.
Así lo expresó el propio magnate al responder en Twitter, red social de la que es el mayor accionista, un hilo de mensajes de la cuenta Whole Mars Catalog, en la que se citó la nota del diario Financial Times que reveló el plan que tendrían las autoridades de ambos países latinoamericanos.
“Brasil y Argentina inician preparativos para una moneda común. También se invitará a otras naciones latinoamericanas a unirse al plan, que podría crear la segunda unión monetaria más grande del mundo (después de la UE)”, se explicó en la primera publicación.
Según reprodujo este blog, que suele hablar sobre la actualidad de Tesla, otra de las compañías de Musk, y diferentes temas de negocios, al comienzo esta moneda “correría en paralelo al real brasileño y al peso argentino”.
“Europa tardó 35 años en crear el euro. En Argentina, la inflación se acerca al 100% a medida que el Banco Central imprime dinero para financiar el gasto. Durante los primeros 3 años de gobierno del presidente (Alberto) Fernández, la cantidad de dinero en circulación pública se ha cuadriplicado”, señaló.
Por último, Whole Mars Catalog cerró su hilo de publicaciones con un textual de la nota del Financial Times en la que se menciona que la “Argentina ha estado en gran medida aislada de los mercados de deuda internacionales desde su incumplimiento de pago de 2020 y todavía debe más de $ 40 mil millones al FMI de un rescate de 2018″.
La opinión de Elon Musk sobre la posible moneda común entre Brasil y Argentina
“Probablemente sea una buena idea”, respondió Elon Musk, lo cual generó los comentarios de cientos de otros usuarios de esta red social que también dieron su opinión respecto de esta posibilidad.
El inicio del proceso de creación de una moneda común entre la Argentina y Brasil, tentativamente denominada “Sur”, será uno de los anuncios más importantes de la reunión que este lunes encabezarán el presidente argentino, Alberto Fernández, y su par de Brasil, Luiz Inácio “Lula” da Silva, que arribó el domingo a Buenos Aires y participará el martes 24 de la Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).
“Habrá una decisión de empezar a estudiar los parámetros necesarios para una moneda común, lo que incluye desde cuestiones fiscales hasta el tamaño de las economías y el rol de los bancos centrales”, le dijo el ministro de Economía argentino, Sergio Massa, al mencionado diario británico.
El funcionario precisó que “sería un estudio de los mecanismos de integración”, aunque aclaró que no quiere “crear falsas expectativas” aún, ya que este ”es el primer paso de un largo camino”.
El eventual “Sur” funcionaría inicialmente en paralelo con la existencia del peso argentino y del real brasileño, con el objeto de estimular el comercio regional y reducir el uso y la dependencia del dólar. Además, Massa señaló al medio británico que, aunque se trata de una iniciativa bilateral, será ofrecido a otras naciones de la región.
Al respecto, el FT agrega que una unión monetaria que cubriera toda América Latina representaría cerca del 5% del comercio global y que el “Sur” sería la segunda mayor moneda común, detrás del euro, que abarca 14% del PBI mundial. Otras áreas monetarias, aclara, son la zona del (ex)Franco, usada por algunos países africanos y actualmente ligada al euro y el dólar del este del Caribe. En ambos casos, se trata de zonas de mucho menor peso en la economía global.
Moneda común: los desafíos que tendrán Argentina y Brasil para implementarla

Hay obstáculos que van desde la emisión monetaria, la cesión de soberanía y la instrumentación política, sostienen especialistas. El ministro de Economía y su par brasileño anunciaron un mecanismo de garantías para empresas de ambos países.
En una conferencia de prensa, el ministro de Economía Sergio Massa y su par brasileño, Fernando Haddad, explicaron los alcances de una moneda común. El título de un artículo del medio inglés Financial Times dio de qué hablar durante todo el fin de semana. ¿Se termina el peso? ¿Podrán los dos países integrar sus economías para lograr crear “Sur”, el supuesto nombre de la nueva divisa? Finalmente, en una conferencia de prensa, los ministros de Economía de ambas naciones aclararon los alcances de esta idea: solo serviría, en principio, para el comercio bilateral.
“Establecimos mecanismo para avanzar en documentos para recorrer el objetivo de lograr una moneda común, no única. Tiene como objetivo central que tengamos mecanismo de comercio común”, explicó Sergio Massa, ministro de Economía. “No se trata de la idea del ministro Pablo Guedes [exministro de Economía brasileño] de una moneda única, se trata que avancemos en instrumentos previstos y que no funcionaron bien, ni el pago en moneda local, ofrecer una garantía de que podamos avanzar en el comercio de la manera en que el presidente Lula y el presidente Alberto Fernández pretenden”, agregó su par brasileño, Fernando Haddad.
Para los especialistas, sin embargo, esta idea tendrá varios desafíos por delante para llegar a buen puerto. En principio, puntualiza Marcelo Elizondo, consultor en negocios internacionales, lo que se anunció hoy no es algo nuevo: es una intención que está vigente desde que se creó el Mercosur a inicios de la década del ‘90. “Allí se señala que los países van a avanzar en la coordinación monetaria, financiera, fiscal y regulativa de infraestructura: eso ya tiene 32 años”, describe. Además, que todavía hay muchas preguntas por responder. En primer lugar, cómo se instrumentaría con respecto a las autoridades monetarias. “Cualquier instrumentación de una moneda común requeriría esfuerzos institucionales que no son sencillos. ¿Quién la emitiría? ¿Con qué política monetaria? ¿Qué banco central prevalece en el proceso?”, cuestiona. En tanto, indica que el banco central brasileño es autónomo y que el de la Argentina, en cambio, está sometido a las directrices del gobierno nacional, aunque teóricamente debería preservar su independencia.
Por otro lado, hay un obstáculo cambiario, dice: aquí hay múltiples tipos de cambio, mientras que en Brasil se convalida el tipo de cambio de mercado. “¿Cuál sería la cotización de esa moneda nueva? ¿Sería de mercado, administrada por la autoridad monetaria?”, se pregunta.
Otro de los desafíos tiene que ver con su instrumentación política. “Para la Argentina esto sería una cesión de soberanía que no es tan sencilla en términos políticos. Si el Gobierno lo decide hoy, ¿sería convalidado en un año de transición política en el que no tiene mayoría en la Cámara de Diputados?”, suma. Finalmente, apunta que hay un último impedimento relacionado con la dinamización del comercio. “En el memorándum que se firmó se señala que se busca la reducción de barreras para comerciar, pero es la Argentina la que pone impuestos a las exportaciones, un tipo de cambio oficial con retraso y confiscación para el exportador que no recibe dólares, la que aplica los mecanismos de administración de comercio como las SIRA aun cuando los productos vengan desde Brasil”, describe. “Son trabas que no son necesariamente monetarias y una moneda común, ¿haría que se levanten todas estas restricciones? No parece algo sencillo de que ocurra”, concluye.
Crear una moneda única -en lugar de una moneda común para comerciar- implicaría muchísimas otras condiciones que hoy son muy difíciles de cumplir para la Argentina y de aceptar para Brasil por las asimetrías de sus economías.
Por qué no se pudo avanzar en una moneda única
Crear una moneda única -en lugar de una moneda común para comerciar- implicaría muchísimas otras condiciones que hoy son muy difíciles de cumplir para la Argentina y de aceptar para Brasil por las asimetrías económicas de ambos países. “Un banco de Mercosur con una única política monetaria implicaría llegar al final de todo un proceso de integración económico e institucional que en general dura mucho tiempo. Se comienza por el comercio exterior, bajando barreras arancelarias intrarregionales, mejorando movimientos de capitales y de mano de obra y luego se avanza en criterios institucionales, con reglas económicas muy relevantes para esa unión: topes al tamaño de la deuda, del déficit, restricciones como ocurrió cuando se creó la Unión Europea y el euro”, señala María Castiglioni, socia de C&T Asesores Económicos. “¿Por qué no se avanzó en esto hasta ahora? Hay que tener compromiso institucional y de integración enorme, y ni siquiera se avanzó en comercio de integración. Todo lo contrario, ambos países optaron por cerrar sus economías”, agrega la economista.
Castiglioni se refiere también a otro de los ítems que se mencionan en el memorándum firmado, que tiene que ver con la “ampliación en el uso del Sistema de Pagos en Moneda Local (SML), con la intensificación de las tratativas entre bancos centrales y otros órganos responsables. Y busca avanzar en acuerdos e instrumentos que faciliten el libre flujo de divisas entre los países”, según expresa el comunicado de Presidencia.
En ese sentido, la economista manifiesta que este mecanismo está activo desde 2008, pero que no se usa demasiado. “El problema de los flujos comerciales y financieros de la Argentina es el cepo cambiario, y ningún país está exento, ni aunque se use este mecanismo”, advierte.
“Los procesos de unión de monedas no sirven para ordenar las economías. Primero hay que ordenar a las economías, ver que son capaces de cumplir ciertas condiciones, fiscales, monetarias y comerciales”, suma, en el mismo sentido, Santiago Bulat, socio de la consultora Invecq. Por el momento, claro está, ese orden está lejos de la realidad.
En una conferencia de prensa, el ministro de Economía Sergio Massa y su par brasileño, Fernando Haddad, explicaron los alcances de una moneda común. El título de un artículo del medio inglés Financial Times dio de qué hablar durante todo el fin de semana. ¿Se termina el peso? ¿Podrán los dos países integrar sus economías para lograr crear “Sur”, el supuesto nombre de la nueva divisa? Finalmente, en una conferencia de prensa, los ministros de Economía de ambas naciones aclararon los alcances de esta idea: solo serviría, en principio, para el comercio bilateral.
“Establecimos mecanismo para avanzar en documentos para recorrer el objetivo de lograr una moneda común, no única. Tiene como objetivo central que tengamos mecanismo de comercio común”, explicó Sergio Massa, ministro de Economía. “No se trata de la idea del ministro Pablo Guedes [exministro de Economía brasileño] de una moneda única, se trata que avancemos en instrumentos previstos y que no funcionaron bien, ni el pago en moneda local, ofrecer una garantía de que podamos avanzar en el comercio de la manera en que el presidente Lula y el presidente Alberto Fernández pretenden”, agregó su par brasileño, Fernando Haddad.
Para los especialistas, sin embargo, esta idea tendrá varios desafíos por delante para llegar a buen puerto. En principio, puntualiza Marcelo Elizondo, consultor en negocios internacionales, lo que se anunció hoy no es algo nuevo: es una intención que está vigente desde que se creó el Mercosur a inicios de la década del ‘90. “Allí se señala que los países van a avanzar en la coordinación monetaria, financiera, fiscal y regulativa de infraestructura: eso ya tiene 32 años”, describe. Además, que todavía hay muchas preguntas por responder. En primer lugar, cómo se instrumentaría con respecto a las autoridades monetarias. “Cualquier instrumentación de una moneda común requeriría esfuerzos institucionales que no son sencillos. ¿Quién la emitiría? ¿Con qué política monetaria? ¿Qué banco central prevalece en el proceso?”, cuestiona. En tanto, indica que el banco central brasileño es autónomo y que el de la Argentina, en cambio, está sometido a las directrices del gobierno nacional, aunque teóricamente debería preservar su independencia.
Por otro lado, hay un obstáculo cambiario, dice: aquí hay múltiples tipos de cambio, mientras que en Brasil se convalida el tipo de cambio de mercado. “¿Cuál sería la cotización de esa moneda nueva? ¿Sería de mercado, administrada por la autoridad monetaria?”, se pregunta.
Otro de los desafíos tiene que ver con su instrumentación política. “Para la Argentina esto sería una cesión de soberanía que no es tan sencilla en términos políticos. Si el Gobierno lo decide hoy, ¿sería convalidado en un año de transición política en el que no tiene mayoría en la Cámara de Diputados?”, suma. Finalmente, apunta que hay un último impedimento relacionado con la dinamización del comercio. “En el memorándum que se firmó se señala que se busca la reducción de barreras para comerciar, pero es la Argentina la que pone impuestos a las exportaciones, un tipo de cambio oficial con retraso y confiscación para el exportador que no recibe dólares, la que aplica los mecanismos de administración de comercio como las SIRA aun cuando los productos vengan desde Brasil”, describe. “Son trabas que no son necesariamente monetarias y una moneda común, ¿haría que se levanten todas estas restricciones? No parece algo sencillo de que ocurra”, concluye.
Crear una moneda única -en lugar de una moneda común para comerciar- implicaría muchísimas otras condiciones que hoy son muy difíciles de cumplir para la Argentina y de aceptar para Brasil por las asimetrías de sus economías.
Por qué no se pudo avanzar en una moneda única
Crear una moneda única -en lugar de una moneda común para comerciar- implicaría muchísimas otras condiciones que hoy son muy difíciles de cumplir para la Argentina y de aceptar para Brasil por las asimetrías económicas de ambos países. “Un banco de Mercosur con una única política monetaria implicaría llegar al final de todo un proceso de integración económico e institucional que en general dura mucho tiempo. Se comienza por el comercio exterior, bajando barreras arancelarias intrarregionales, mejorando movimientos de capitales y de mano de obra y luego se avanza en criterios institucionales, con reglas económicas muy relevantes para esa unión: topes al tamaño de la deuda, del déficit, restricciones como ocurrió cuando se creó la Unión Europea y el euro”, señala María Castiglioni, socia de C&T Asesores Económicos. “¿Por qué no se avanzó en esto hasta ahora? Hay que tener compromiso institucional y de integración enorme, y ni siquiera se avanzó en comercio de integración. Todo lo contrario, ambos países optaron por cerrar sus economías”, agrega la economista.
Castiglioni se refiere también a otro de los ítems que se mencionan en el memorándum firmado, que tiene que ver con la “ampliación en el uso del Sistema de Pagos en Moneda Local (SML), con la intensificación de las tratativas entre bancos centrales y otros órganos responsables. Y busca avanzar en acuerdos e instrumentos que faciliten el libre flujo de divisas entre los países”, según expresa el comunicado de Presidencia.
En ese sentido, la economista manifiesta que este mecanismo está activo desde 2008, pero que no se usa demasiado. “El problema de los flujos comerciales y financieros de la Argentina es el cepo cambiario, y ningún país está exento, ni aunque se use este mecanismo”, advierte.
“Los procesos de unión de monedas no sirven para ordenar las economías. Primero hay que ordenar a las economías, ver que son capaces de cumplir ciertas condiciones, fiscales, monetarias y comerciales”, suma, en el mismo sentido, Santiago Bulat, socio de la consultora Invecq. Por el momento, claro está, ese orden está lejos de la realidad.
