
PELEA A LAS TABLETS

Cómo se reinventan los juguetes tradicionales.
Benjamín todavía no cumplió dos años. En su cuarto, tiene dos cestos llenos de juguetes, incluidos dinosaurios, autos y pelotas, que usa cada tanto. Se divierte con elementos tradicionales como un camión al que puede subirse y, para el Día del Niño, recibió un caballito saltarín de goma. Pero su infancia no será similar a la de quienes nacieron hace 10 o 20 años: ya, desde ahora, sabe cómo pasar los videos de YouTube en el celular de su madre y con eso se entretiene cada tarde.
La infancia de Benjamín no será distinta a la del resto de los niños y las niñas del siglo XXI que nacieron en un mundo en el que los dispositivos móviles como celulares o tablets están popularizados y son muy fáciles de usar desde los primeros años. Esto tiene su incidencia en la que es, tal vez, la industria más especializada en la infancia, la de los juguetes. ¿Cómo puede una muñeca competir con los videos a demanda de la granja de Zenón o de Peppa Pig? ¿Cómo hacer para ganarle, luego, a los videojuegos? Estas son preguntas que se hacen desde el sector y que, en la Argentina, tienen algunas respuestas.
“Es obvio que la tecnología avanzó sobre el producto, pero hay empresas interesantes que la han incluido en la producción de juguetes tradicionales”, considera Carlos Restaino, director Ejecutivo de la Asociación Argentina de Empresas de Juguetes y Afines (Aadeja), una de las entidades que nuclea a las compañías del sector en el país. Según él, hay productos en la Argentina que son novedosos a partir de jugadores que han reinventado su producción hasta llegar a la mercadería actual.
Uno de los principales ejemplos es el caso de Mis Ladrillos, que lleva años incorporando elementos de la robótica a sus tradicionales bloques para construir. A pesar de saber que ese producto se renueva con cada niño o niña que lo utiliza para crear nuevas formas y pone su propio estilo, esta empresa argentina decidió incluir algunos cambios.
“Aunque ese producto siempre va a existir, requiere innovación y adaptación a la realidad de quienes nacen en la era digital”, señala Hernán de Mayolas, socio Gerente de Mis Ladrillos. Así arrancaron en 2002, primero, con juegos virtuales de construcción para computadoras. No había tablets en ese momento. Se dedicaron, entonces, a desarrollar programas en los que el niño o la niña debía construir físicamente algo con los bloques para tener posibilidades de avanzar en el juego. “No pretendía ser una competencia, era otra cosa. Como para pasar de nivel había que construir, buscábamos que volvieran al mundo físico”, agrega.
Todo eso “implosionó con la aparición de Android y de las tablets”, recuerda Mayolas. Cuando eso sucedió, lo desarrollado para las computadoras “empezó a morir” y crear programas para los nuevos dispositivos empezó a ser más difícil. Sin embargo, algo sobrevivió de esa época y es, precisamente, los avances que mezclan la tradición de los ladrillos con los juegos de robótica y programación, como por ejemplo, los “ladrillos inteligentes” que permiten construir robots provistos de sensores. Esto, al interactuar con un software de programación, deja que la persona que arma el robot pueda darle instrucciones al elemento creado.
Adaptarse o cerrar
“Toys ‘R’ Us era una cadena de tiendas de juguetes en los Estados Unidos. La cadena también contaba con instalaciones en Canadá, Europa, Asia, Oceanía y África. La compañía operaba 860 tiendas en los Estados Unidos y 716 tiendas en 34 países”. Eso es lo que dice actualmente Wikipedia sobre la que fue, entre 1957 y 2018, una de las principales jugueterías del mundo. Todo en tiempo pasado. Este año anunció el cierre de sus locales. La causa principal es la tecnología, especialmente la que utilizan gigantes como Amazon y Walmart para distribuir sus ventas.
¿Qué podrían hacer, entonces, las pymes argentinas si los gigantes internacionales son los que ya sienten los primeros síntomas de la crisis de la era digital? Para Restaino, lo principal es poner “mucha creatividad, innovación e invertir”. “Nada se hace, hoy, sin inversión”, resalta.
En ese sentido, el director Ejecutivo de la Aadeja no solo destaca la decisión de Mis Ladrillos de incorporar elementos de programación y robótica en la interacción con los juguetes, sino también el esfuerzo puesto en el diseño. “Esto es fundamental. Hoy en día, la innovación incluye la forma en la que se muestra el producto, a tal punto que si un chico quiere un producto en especial y uno le muestra algo similar, no lo quiere. Los chicos son consumidores muy exigentes, no están contaminados y saben muy bien lo que quieren”, agrega.
A pesar de todo, en un mercado chico como el argentino, quienes se dedican a fabricar, comerciar o importar juguetes son todavía optimistas. No obstante, Restaino insiste en que “hay que poner creatividad”.
“Nos parece que estamos intentando continuar un desarrollo. La evolución no es tan veloz como en los países centrales”, concluye.