LA CANCHA INCLINADA

Según CAME, las principales industrias que tienen dificultades para competir con los productos que ingresan son, entre otras, la de juguetes, la del calzado, la de muebles y la de electrónicos.

El sector nacional de juguetes está compuesto por más de 200 fábricas, según la Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ), todas micro, pequeñas o medianas firmas, generalmente familiares. Y los principales factores que hoy dificultan su competitividad son los altos costos de la materia prima asociados al aumento del precio del plástico: este material está sujeto a las variaciones del precio del petróleo y los incrementos del tipo de cambio. Además, el alto nivel de la tasa de interés encarece el costo del financiamiento y desalienta la inversión en esta industria. En este marco, el precio del juguete aumentó un 25 por ciento este año, mientras que el plástico subió un 200 por ciento. 

La cotización del dólar suele ser una de las principales preocupaciones del sector pyme

En este sector, la competitividad en el último tiempo estuvo en adquirir ma-quinaria “de última generación”, tecnología para robotizar la producción. El resultado: juguetes con precios accesibles. 

La industria nacional representa más del 50 por ciento del mercado de juguetes en la Argentina. En 2017, facturó US$ 148 millones, una cifra apenas por encima de la del año anterior. Según CAME, hasta julio de 2018, las ventas del rubro venían cayendo un 2 por ciento en los primeros siete meses del año. Respecto de julio de 2017, el retroceso era del 5,2 por ciento. La caída más abrupta se dio en mayo, cuando la economía comenzó a mostrar un indicador negativo tras otro. En ese escenario, los fabricantes enfrentaron una fecha clave para el sector. 

Este año, el sector se enfrenta, por un lado, con una sobreoferta de productos importados a raíz de la apertura de la economía. En 2018, se incorporaron 43 firmas que empezaron a importar juguetes: inflables, kits y rodados protagonizan estos ingresos. Pero hay otra dificultad, un mercado interno deprimido. La demanda actual no puede absorber toda la mercadería y eso genera grandes excedentes de stock.